El valor de los sueños
Siempre había habido algo siniestro en la forma en la que hablaba, en la forma en la que gesticulaba mientras lo hacía y en la meticulosa calma para fumar de la que hacía gala. En realidad, en la calma en que lo hacía todo.Su aspecto físico era verdaderamente repugnante, sus facciones recordaban propiamente a las de un roedor y con mucha dificultad resultaba indiferente a nadie. De hecho la gran mayoría de la gente que lo trataba mezclaba su temor con un baño de desprecio. Y pocos lo admiraban realmente. Pero todos aquellos que lo conocían necesitaban algo de él y esta era la verdadera razón de su supervivencia. Como el roedor que era, como la maldita rata de alcantarilla en que se había convertido. Pero hubo un tiempo en que no todo había sido así.
Tiró la ya amarga colilla al suelo y, sin mirarla, la aplastó con la planta de su pie desnudo. Había habido un tiempo en que recurrían llenos de ilusión, un tiempo en que el precio de los sueños era tan bajo.. entonces la gente le sonreía, él recordaba esas sonrisas de sorpresa. Entonces la gente agradecía lo que él hacía. Maldita sea, cuándo se había convertido el mundo en un lugar tan egoísta?
Aquel estúpido llegaba tarde.. y no era el único a quien debía atender aquella maldita noche. Joder, aun encima… Así de egoísta se había vuelto el mundo. “Ya nadie se levanta temprano para esperar a Papá Noel” pensó. Se sentó un instante en el escalón, al borde de la acera y encendió de nuevo un cigarro. Aspiraba el humo sin sacar las manos de los bolsillos. Pero no tenía frío, raramente sentía algo. Y mucho menos frío.
“¿Es usted el vende sueños?.” Un águila, pensó, y quién cojones iba a ser? Hay muchos tíos descalzos, animalizados y sin sombra en este maldito parque? Qué paciencia…
-A ver, hombre, sabes todas las condiciones. No?
-Creo que sí…
-Creer, amigo mío, no es saber… Te las repetiré. Todo sueño, tiene un precio. Y su precio no depende de lo costoso que resulte, sino simplemente de lo egoísta que sea. Y bueno, claro, eso lo decidiré yo… en base a lo que sé, que no es poco. Tú me dices el sueño, yo el precio y si te interesa… adelante.
Otro más, otro maldito egoísta. Y lo jodidamente peor era que siempre aceptaban. Malditos canallas, siempre dispuestos a pagar cualquier precio y a regatearlo, para más INRI.
Caminó todavía un rato, le gustaba alejarse del lugar lo más posible y dar un buen rodeo antes de llegar al siguiente. Se sentó en un columpio mientras esperaba. Ya iba a levantar la vista para calcular la hora cuando lo vio allí plantado y se quedó boquiabierto.
-Quiero que los malos se vuelvan buenos!
Se echó a reír en abierta carcajada. El chaval no levantaba más de un metro y realmente no debía tener más de 7 años.
-Y yo quiero que lluevan tartas de queso, pero así es el mundo chaval.
-Pero, no es usted el cumple sueños?
-Sí sí, no estás equivocado…
-Pues entonces quiero mi sueño!
-A ver, machote, eso te saldría muy caro, no puedes pagarlo. Jajaja..
-Por qué? Eso no es egoísta!
-Es cierto, pero alterarías el mundo entero, eso no es egoísta? No puedes pedir la paz mundial!!
-Ah… pues vaya timo de cumple-sueños…
-A ver hombre, no te enfades- aquello estaba siendo realmente divertido y renovador- vamos a pensar qué podemos hacer con tu sueño. Y no pienso cobrarte.. me siento generoso esta noche..
Quizá el género humano no estaba tan perdido, pensó, aun queda gente dispuesta a salvarlos de sí mismos. Fascinante.. Y encendió otro cigarro mientras caminaba junto aquel chaval, que relataba sus arduos propósitos para ayudar la mundo a ser mejor.
Hay que joderse con el mesías, pensó, y rompió a reír estrepitosamente.


2 Comments:
Los sueños no son más que eso, sueños.
Me gusto el principio y el final bastante ^^
Vaya, tengo que decir que el relato me ha recordado a mi mismo por un momento...
No parece que pases por aqui demasiado, asi que supongo que no leeras esto. Al fin y al cabo... Que posibilidades hay?
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