Creía tener la clave de la libertad. De la razón. Quizá incluso de la felicidad. Pero se equivocó, como todos nos equivocamos. Y sólo pudo comprenderlo cuando se vio dulcemente e inavitablemente esclavizado
Nací aquí, sin saber muy bien a donde pertenezco.Sin sentirme demasiado bien ni demasiado mal en ningún lugar. Con el ansia siempre de emigrar muy lejos pero con el alma atrapada en el verdor, añorando mi tierra y esperando volver a ella.
Joven (aun),ni alta ni baja, rellenita, ojos pequeños, dientes grande.. sonriente.
Solitaria.
2 Comments:
como en una partida de ajedrez.
Y sin embargo, esa puede ser la libertad que buscaba: ser dulce e inevitablemente esclavizado.
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