sábado, enero 07, 2006

Irónico

Creía tener la clave de la libertad. De la razón. Quizá incluso de la felicidad.
Pero se equivocó, como todos nos equivocamos.
Y sólo pudo comprenderlo cuando se vio dulcemente e inavitablemente esclavizado

2 Comments:

At 1:56 a. m., Anonymous Anónimo said...

como en una partida de ajedrez.

 
At 7:22 p. m., Blogger José Anido said...

Y sin embargo, esa puede ser la libertad que buscaba: ser dulce e inevitablemente esclavizado.

 

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