Dos décadas
Y,por fin, han llegado. La fecha límite. Tantos proyectos, tantos propósitos, tantas seguridades para este momento. Algunos se han cumplido, otros no.. Desde luego cuando era niña no imaginé que llegaría así a los veinte años, quizá ni parecido pero eso no me deja insatisfecha.Cuando eresniño tienes una idea del mundoadulta que, ahora que me voy acercando y diviso (todavía desde lejos) lo queserá, me doy cuenta delo terriblemente equivocada que estaba. Es cierto, los adultosno son más que niños, pero en grande. Verdad que olvido y que, por veces, no deja desorprenderme.
Cuando eres niño tienes claro tu futuro, sabes lo que quieres ser.Quizá apenas tengas valores ni noción de realidad. Pero ya lo tienes todo más que planeado. Sabes a qué vas a dedicarte, donde quieres vivir, con quién. Es cuando imaginábamos que viviríamos con nuestrasmejores amigas siempre, cuando soñábamos con no casarnos nunca, por viajar por el mundo entero. Yo iba a ser ilustradora de libros y siempre podría decjar mi trabajo apalancado para ir a escalar o a inaugurar mi propia exposición en elñ centro de París. Poco a poco los sueñosvan cayendo, pero es increíble la claridad que se tiene en ese momento delo que realmente se quiere. Si de pequeña me hubiese encontrado a un genio de la lámapara no me hubiese durado ni tres minutos. Hoy ,porbablemente, aun lo tendría ahí esperando... porque en realidad no sé qué será mejor, o porque mi conciencia me dicta que mi propio bienestar no debe acaparar tres marabillosos deseos. Las cosas se ven desde un óptica disintia cuando creces.
Pero quizá la adolescencia sea todo lo contrario. Y ahí quería llegar yo. No hay nada claro, realmente quieres hacer cientos de cosas perono quieres hacer ninguna. Fue en ese momento en el que me hice mis grandes propósitos para lo9s veinte años.
En primer lugar me tomé a pecho mi aspecto y me propuse matizarlo. Fecha límite para quitar el aliento. Y lo siguiente era vivir deprisa, comerme el mundo en cuatro días. Realmente no son propuestas que difieran mucho de las de otro adolescente cualquiera, bien pensado. Pero entonces eran mis premisas. Y realmente eran lo más importante.
No sabía lo que quería ser, pero sabía lo que no quería ser. Y lo tiré todo por los suelos. No quería fallarme, y me fallé. No quería dejar pasar el amor de mi vida y lo dejé. No quería parecerme a mi madre, y me parezco. No iba a permitir que nadie me pisase, se aprovechase de mí o me privase de mi integridad física, y lo hice. No rompaería promesas, y las rompí a manos llenas. No renunciaría a mi libertad y he renunciado más de una vez. No me acomodaría a la vida diurna, y me he acomodado. No dejaría la pintura y ya nunca toco un pincel. No me mentiría y me emntí, me engañé a mí misma mucho tiempo. Me prometí que perdería todo el tiempo que hiciese falta y me he vuelto ahorradora. Que no renunciaría air a París y ya lo he aplazado pro dos veces. Que no haría daño a la gente que quiero y más de una vez les ha herido mi actitud. Que no sería inconsciente y lo fui. Que sería paciente y no esperé. Que huiría d ela estupidez humana y me sumergí en ella.
Algunas de esas cosas están hechas y no puedo volver atrás, aunque es cierto que me arrepiento. Otras no me importa que hayan pasado. Y una pequeña parte me alegro de que así hayan sido y, de poder volver atrás no las cambiaría.
Sin embargo tengo un par de certezas a las que aferrarme, algunas de esas cosas que sí se han mantenido en el tiempo.
La primera es mi ángel. Una vez cuando éramos pequeñas le fallé y la hice llorar y me prometí que no volvería a fallarle. Ni a hacerla llorar. Y sí, te he visto llorar muchas veces desde entonces. Pero para bien o para mal, yo sólo secaba las lágrimas. Que eso dure tanto tiempo como nos sea posible.
Y la segunda es que sigo soñando, edificando mentiras en un futuro. La forma cambia y el contenido también, pero la esencia se mantiene: aspirar a unmañana un poco más hermoso.
Veinte años no es nada...


2 Comments:
No te preocupes.
Yo, que, por suerte o por desgracia, tengo unos pocos (sólo unos pocos) más te garantizo que eso pasa siempre.
Cambiamos y al cambiar elegimos nuevas metas que, no te creas, son equivalentes a las de antes, sólo que con otro vestido. Cuando pequeño yo quería ser un sabio y allí voy en mi infancia dudando entre ser inventor o filósofo, cuando crecí lo limite a físico o historiador, ahora soy historiador. En lo personal, lo mismo: primero quieres comerte el mundo, cuando creces te das cuenta del empacho que te puede dar, así que eliges un pequeño trocito, ese cubierto de chocolate con una pizca de fresa, y te lo comes y, realmente, te sabe mejor que si hubieses devorado toda la tarta, porque aprecias más su valor.
Hazme caso, plantea nuevos proyecto, vive el futuro con una sonrisa y lo demás se te dará por añadidura.
Por cierto, feliz cumpleaños.
Abre tus alas al pensamiento
y déjate llevar;
vive y disfruta cada momento
con toda intensidad..
Feliz cumpleaños ! (otra vez..xDD)
Publicar un comentario
<< Home