jueves, diciembre 25, 2008

Cosas Navideñas I: Carta a los Reyes Magos

No sabía cuántas horas habrían pasado. Y agudizaba el oído. Estratégicamente había dejado la puerta entreabierta y se podía ver el parpadeo multicolor (predominantemente verde) de las luces del árbol.. Y luego sentía el corazón latir muy fuerte. "A lo mejor ya ha venido o a lo mejor ya se ha ido. Y a lo peor me levanto y está ahí y lo asusto y se va sin ponerme regalos". Y esperaba un poco , buscando una escusa para levantarme.. un vaso de agua, ganas de ir al baño.. Y al final me cargaba con la valentía necesaria para ir al comedor y comprovar que ya había (o habían) llegado y que, bajo el árbol, se escondían montones de paquetes enormes (siempre me parecía que no tenía fin aquella masa de ilusión) llenos de todo, o casi todo, lo que había escrito en mi carta navideña. Envueltos en papel multicolor, con lazos , con etiquetas con nuestros nombres. yo identificaba cuáles tenían el mío y, por tanto, me pertenecerían a la mañana siguiente. Pero entonces había que volverse a cama corriendo, antes de que mis padres se pispasen, e intentar volver a dormirse. Intentar. Porque la ilusión me comía por dentro.
Ahora que ya no hay mar de regalos al levantarse, que los niños cenamos con vino (solo un culín, de todos modos); ahora que duermo plácidamente la Nochebuena, que ya no dejo los turrones para que los cansados reyes o su homólogo dislipémico se tomen un respiro, que la cena no es un mero trámite sino un placer dilatado; ahora que ya no es una noche sagrada y la gente tiene obligaciones (Pedro guardia y a Papá lo llamaron para un incendio a las 5 de la mañana), que ya no nos ponemos un gorro rojo ni le dejo el botón de Baltasar que encontré en el desfile de carrozas; ahora que se sabe toda la mundana verdad... Ahora es cuando más mi madre insiste en algunas tradiciones. Y yo, que de ilusión a veces me sobro un rato, sigo a pies juntillas sus instrucciones: si no hay carta, no hay regalos y si no hay villancico, no hay turrones.
Así pues: A S.S. M.M. los Reyes Magos.
Aunque sé que están muy ocupados con los niños que no son mayores de edad, este año me he portado bien y por eso me dirijo a ustedes para pedir:
Una cuerda de saltar... para saltar las distancias que me separan de la gente que quiero.
Un lápiz con goma de borrar... para borrar las caras tristes y dibujar sonrisas.
Unas catiuskas... para saltar en los charcos y que mamá no me riña cuando llegue mojada a casa.
Un telescopio... para ver más alá, mucho más lejos.
Una caja de pinturas... para que todo tenga mejor color.
Y un reloj de arena... para poder darle la vuelta al tiempo cuando se acabe.

Yo, a cambio, les dejaré leche caliente y galletas... y prometo no salir de cama en toda la noche...